Justo cuando el electorado pro libertario empezaba a tomar conciencia que su abstención electoral podría darle la victoria la kirchnerismo, otra noticia cayó como una bomba. Su principal candidato en estas elecciones legislativas, José Luis Espert, no quiere explicar por qué recibió dinero, hace seis años, de un narcotraficante a quien además le dio un recibo por eso.
Preocupa mucho que el propio Espert responda algo tan lógico y claro como que sí lo recibió, sí aceptó su ayuda, pero que jamás supo que era un narco perseguido por la justicia internacional. Si lo hubiera sabido, presumiendo inclusive en hacer una picardía y cobrar ese aporte, jamás nadie le da un certificado de recibo a un narco. Eso no existe.
Pero es tan chapucera la campaña de La Libertad Avanza que nadie se anima a decir cosas obvias. Hasta Patricia Bullrich, quien vuelve a demostrar tener olfato pero, a la vez, tirar a cualquiera a la banquina para que ella pueda seguir “impoluta”, le pidió públicamente que aclarara lo que hasta ahora no hizo.
Como las votaciones se definen por ofertas electorales, y en las últimas cuatro ocasiones nítidamente se vio que se definió para que “el otro no ganara”, hasta ahora venía sucediendo que el “freno a Milei” era más fuerte que la corriente de “cambiar para siempre y ponerle el último clavo al ataúd del kirchnerismo”.
En la última semana de septiembre, veinte días después de la fatídica elección para el oficialismo de la Provincia de Buenos Aires, el voto anti k se había activado. Aquellas personas que iban a ir a votar porque no querían que vuelva Cristina Fernández de Kirchner ni sus seguidores, fieles o infieles, aparecían hasta debajo de las baldosas. Eran las mismas que se habían quedado en sus casas el 7 de septiembre por desgano, desprecio por lo que estaba en juego o, simplemente, porque también se sentía desencantada de la motosierra impuesta por Javier Milei agravada por el 3% de Karina.
Sin embargo, “el caso Espert”, volvió a sorprenderlos. Para peor, como se dijo, el candidato no ayuda. Más allá de este oscuro episodio, que puede creerse que él no sabía, cuando aceptó el dinero, que se trataba de una persona vinculada con el submundo narco, durante el tiempo que transcurrió desde aquel episodio hasta hoy tendría que haber sabido encontrar una respuesta adecuada. Eso es lo que más sorprende, o, peor, cubre con más dudas a su figura.
Enfrente, Fuerza Patria aún no pudo superar la crisis que provocó la decisión de Axel Kicillof de pretender interpretar una nueva canción. Desde el momento que no se sumó al operativo clamor para que la ahora presidiaria Cristina Fernández de Kirchner fuera presidenta del PJ, nunca más volvieron a hablar hasta este miércoles, en la que ella lo recibió a él en su domiciliaria de San José 1111.
La charla fue fría, no hubo momentos de emoción ni risas. Solo analizaron lo que se viene electoralmente y mundialmente, con la economía como eje. En eso, Kicillof sigue siendo escuchado por la ex presidenta, su antigua jefa política.
¿Qué pasará después de las elecciones de octubre en ambos espacios? Desde las dos orillas, y dentro de cada una de las líneas en las que se dividen el Frente Patria y La Libertad Avanza, anticipan que ya nada fluirá como hasta ahora. Juan Grabois amenaza con ser candidato a presidente con el apoyo de Máximo Kirchner. La misma pretensión tiene Sergio Massa, que no se ve pero aún los guía, y, sin dudarlo, el gobernador bonaerense. Los tres quieren a la “misma novia”.
En el gobierno ya saben que se van Patricia Bullrich, Luis Petri, Santiago Cúneo Libarona, y nadie sabe si Luis Caputo puede subsistir cuando el mundo le empieza a recordar que ya es la segunda vez que fracasa. Su sobrino y asesor presidencial, Santiago, también dejó trascender que tras la elección su destino será estar “más afuera” que adentro de la gestión y tanto Mauricio Macri como Juan Schiaretti y muchos más les dieron el ultimátum a Javier Milei. Si los quieren adentro, tiene que ser sin Karina Milei como Jefe. Eso, claramente, jamás pasará.
De: Alejandro Cancelare.