Las reelecciones de los intendentes, si fueran por las declaraciones, la suma de los votos parlamentarios y la presión social son de imposible aprobación. Ni los propios peronistas le ponen demasiadas fichas a la muñeca política de Carlos “Carli” Bianco, el responsable político de Axel Kicillof en conseguir las manos necesarias para lograr el objetivo.

Este fin de semana, Jorge Ferraresi fue a visitar a Leo Nardini, el intendente de Malvinas Argentinas que dice que no necesita la ley porque a él no lo afecta la inhabilitación por haber estado más de dos años fuera de la gestión entre 2021 y 2023 por su paso como Ministro de Obras Públicas bonaerense. El diálogo entre los dos pesos pesados de la Primera y Tercera Sección Electoral fue ameno, aunque no participen del mismo espacio interno. Y además, tuvieron una única coincidencia. “Nadie está trabajando para que salga nada”.

¿Qué es trabajar? Presionar, hablar, convencer, buscar alternativas, poner en la balanza de los dirigentes nacionales su peso político. Máximo Kirchner encoge los hombros cuando le piden que acompañe el proyecto. “Se lo fueron a pedir a Axel, que lo saque él” mientras que Sergio Massa no deja de mandar mensajes a cuanto periodista conoce para advertirle que no va a acompañar las reelecciones.

¿Entonces? Hay algo que sobrepasa los deseos para impulsarlas o frenarlas. Las necesidades de todos los espacios para tener en sus listas a estos dirigentes que, a diferencia de cualquier otra provincia, son mini gobernadores con más votos que el presidente o el propio jefe provincial. Y en este punto no hay división de líneas internas ni de partidos. Peronistas, Radicales, PRO y el único libertario, Diego Valenzuela, lo necesitan, además, para mantener algo de poder en un mundo cada vez más anárquico y en la que los poderes ajenos a la política tienen mucho más valor que los que ponen los votos.

En las reuniones que mantuvieron los intendentes entre sí y con sus referentes nacionales hubo algunas coincidencias. Ven “inevitable” la realización de una PASO a nivel provincial pero también coinciden que si no hay acuerdo entre Kicillof, Massa y Kirchner en el orden nacional, todo se romperá en mil pedazos.

La puerta que se abrió en la negociación por los cargos de la Corte Suprema bonaerense puede transformarse en un espejismo. Algunos perciben que la designación de los cuatro ministros, con acuerdos políticos, podría destrabar el tema de las reelecciones. La vía legal es otra alternativa si fracasa la juntada de votos parlamentarios. En ese marco, Sergio Tomás quedaría aliviado porque, efectivamente, cumpliría con su palabra de no prestar votos para que se destrabe el tema aunque haya negociado un lugar entre los supremos provinciales.

Este sábado, el senador provincial Emanuel González Santalla acusó a Kicillof de jugar con Clarín y además criticar el dedo de Cristina como la mejor forma de elegir candidatos. ¿Tenía otra manera de serlo hace siete años el actual gobernador? El kirchnerismo no es muy amante a participar de una interna, y cuando tenía la lapicera llena de tinta, mucho menos.

Este lunes, Bianco, a quien todos le critican algo, inclusive los que militan en el Movimiento Derecho al Futuro, insistió conque lo mejor será elegir un candidato en una PASO y volvió a defender las reelecciones indefinidas porque la Constitución provincial no dice nada al respecto.

Consultado Sebastián Pareja, ante versiones que indicaban que para cerrar con el radicalismo bonaerense un frente anti K era imprescindible aceptar el pedido de los jefes comunales, el jefe de La Libertad Avanza bonaerense negó taxativamente que su fuerza esté pensando en dar marcha atrás a su deseo de que sea solamente una reelección y a la casa. “Estamos presentando todo tipo de propuesta anticasta, reclamando la transparencia en todos los frentes y exigiendo un nuevo sistema impositiva. Mirá si vamos a regalarle la bandera de renovación política para que después nos digan que somos casta”, le confesó a MDZ un armador libertario que lo conoce bien.

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