TRES DE FEBRERO Y LA HERENCIA QUE AUN NO DEJO CURTO

Conductor por un cuarto de siglo del peronismo de Tres de Febrero, ahora hace falta otros gestos para reconfigurar la oposición del distrito. Con tantas desconfianzas, si no pudieron en 2019 parece que se complicará más en el futuro.

Hugo Curto fue el jefe político de Tres de Febrero por casi tres décadas, en las cuales casi siempre fue intendente. Esta situación continuó para el peronismo a pesar de su derrota electoral hace cuatro años.

Su figura dominó tanto la escena que dificulta al extremo la posibilidad de regenerar un espíritu de unidad imprescindible para que su fuerza vuelva al poder a través de un representante partidario.

Si bien dio claras muestras de apoyo a algunos dirigentes para su sucesión, las mismas son socavadas por los viejos generales del esquema curtista que descreen que los nuevos estén en condiciones de crecer. No sólo quieren ser tenidos en cuenta, sino que también pretenden recibir los mismos favores que tuvieron antaño.

La interna del año pasado en la que Juan De Bandi y otros aliados triunfaron con notable autoridad no cerró ninguna diferencia previa sino que, parece, las potenció.

Octavio Argüello, Gustavo Torres, Eduardo Márquez, Horacio Alonso y los requechos del lavagnismo sin Martín Jofré, no lo reconocen como líder y mucho menos como conductor. Las cuentas del pasado siguen sin haberse saldado y parece que se acumulan.

Si fueran hoy las nuevas elecciones internas, no hay dudas que el resultado se repetiría, aunque habría que ver si en la oposición a De Bandi puede unificar personería o mantendrán las viejas diferencias por el cartel, las procedencias y los prejuicios. Poco puede hacer para evitar esto la mesa de agrupaciones impulsada por Alonso para cerrar estas heridas.

Todos quieren aparecer como los sanadores de las discusiones que se dieron durante la conducción de Curto. No porque muchos no hubieran disfrutado de sus decisiones, sino porque el actual oficialismo sigue jugando con el fantasma del ex intendente como relato de una renovación general.

Todos saben que hoy no es viable una campaña con Curto como estandarte. Pero como pasa en el frente Todos con Cristina Fernández, tampoco se puede hacer mucho sin él. Salvo que lo intenten para saber qué pasaría.

Y esto sucede sin que el ex jefe comunal diga o haga algo. Todo lo contrario. Pero tampoco quiere ni puede irse de un lugar ganado y que nadie puede discutir.

Esta dualidad crece al no convocar desde su lugar de poder. Poco amante de convencer, Curto deja hacer. Quizás haya llegado el momento de pararse como el líder que fue para convocar a troyanos y espartanos para ayudar a amalgamar las piezas que el condujo al disfrutar su división.

 Las diferencias que tuvieron con De Bandi y el poco tiempo que hubo entre la derrota de 2015, las PASO de 2019 y la elección general hizo que el peronismo se privara de volver al poder. Al candidato le exigen más apertura como elemento inicial para la conversación. El actual vicepresidente de AABE no tiene mucho más para ofrecer. No hay diferencias sustanciales en lo individual entre los que lo apoyan y los que no. En todo caso, los primeros le demostraron algo más de buena onda que los que siguen reclamando.

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