LOS INTENDENTES DISCUTEN CON KICILLOF

En un principio sólo los de Juntos por el Cambio se animaban a decirlo con nombre y apellido. Después del anuncio del miércoles pasado y la crisis policial, homogeneizó el rechazo a la falta de empatía y contacto del gobernador y su ministro de Seguridad.

“!Kicilof, Kicilof, Kicilof. Preguntale a Kicilof!” se expresaba un intendente peronista, casi a los gritos, dos días después del anuncio de Alberto Fernández donde dejaban mal parados a los intendentes propios y de la oposición tras la quita de fondos al gobierno porteño para dárselo directamente al de la Provincia de Buenos Aires.

A pesar que el día anterior había estado junto con una docena de intendentes con la ministro de gobierno provincial, Teresa García, y con el ministro de Obras y Servicios Públicos, Gabriel Katopodis, en Ituzaingó, seguía desquiciado contra el gobernador. Y no era el único.

Es que a la mínima insinuación que le hicieron los defraudados pares de Juntos con el Cambio, con los cuales se suelen consultar muchas más cosas que las que se conocen, de tener información sobre lo que iba a anunciar el presidente y no dijo nada, estalló. “Quién dijo eso??? Kicilof, Kicilof, Kicilof”, respondía sin mediar otro argumento.

Ese mismo día, por la tarde, otro intendente, este del oeste del conurbano, aceptó también su desconocimiento previo del anuncio realizado. “No, no sabía nada. Nadie sabía. Es cierto lo que dicen los muchachos”.

La reunión en La Torcasa de Ituzaingó, con el anfitrión Alberto Descalzo, fue catártica. Tanto García como Katopodis son de los interlocutores más autorizados. Por experiencia y conocimiento de los protagonistas, saben cómo transmitir las inquietudes de los intendentes, preocupados por no tener el oído del gobernador.

“Si bien Daniel (Scioli) era complicado, tenía en claro que era con todos. Su posición con los Kirchner fue de debilidad y nos acompañábamos mutuamente. Axel, con Cristina como su jefa, sigue con su preconcepto permanente para contra todos nosotros”.

Oficialmente, todos dicen apoyar al gobernador y creer que Sergio Berni tiene un sentido “particular” de actuar. Pero en privado, todo es mucho más lineal. No entienden por qué se relacionan como lo hacen y por qué les tienen no sólo desconfianza, sino los desconocen de manera directa en cada decisión clave.

La convocatoria a Olivos “fue hecha por el gobernador. No tuvimos nada que ver. Veníamos hablando porque todos estábamos preocupados, pero la citación para la conferencia fue de Kicilof” seguía exclamando el ofuscado intendente a Sentido Común. La confianza tardará en reconstituirse con los opositores.

Jorge Macri no cree que nadie supiera. Diego Valenzuela también desconfía. Sin embargo, tomaron bien que Alberto Fernández los llamara para disculparse. Fue sólo un gesto. Hará falta mucho más que eso.

La primera reacción se vió el jueves a la noche, en el Senado bonaerense, donde la oposición, que tiene mayoría holgada en ese cuerpo, aprobó la designación de jueces que el gobernador había dispuesto no tratar. La vicegobernadora Verónica Maggario, al igual que Berni, se enteró minutos antes de la revuelta en la casa que preside.

También acá hay otros puntos de vista. Como Maggario fue intendenta y habla mucho con ellos, parece que tampoco hizo mucho para que Kicilof tuviera otro dolor de cabeza en una misma semana.

Algo parece haberse roto entre todos los protagonistas involucrados. Ni el experto traductor de todos los campos afectados, Sergio Massa, pudo hacer nada para reparar las heridas inmediatas y sólo atinó a llamar para consolidar su presunción sobre el estado de ánimo en general.

La relación de los intendentes con Kicilof y Berni empezó con recelos y los aumentaron en nueve meses. Pero saben todos ya empiezan a darse cuenta que no son sólo ellos sino que es la vicepresidente Cristina Fernández de Kirchner la que termina ordenando sus modos y decisiones.

Uno de los intendentes más cautos está decidido a iniciar un buen proyecto municipal pero necesita aprobación de varias áreas de Nación. El consejo que escuchó lo sorprendió pero también lo terminó aceptando. “Hablalo con Máximo… Si el no lo veta empezá la escalera e iniciá el proyecto. Porque podrías perder el tiempo si, al final, pibe termina diciendo que no”. Su poder de veto es mucho más importante que la decisión de un ministro.

UNA OPORTUNIDAD PARA LOS INTENDENTES

Tal cual están las cosas, la posibilidad de ser reelectos de muchos intendentes no tiene plafón político ni demasiados apoyos. Es un tema tan caliente que nadie quiere estar cerca.

Sin embargo, el vacío político que se está produciendo en la Provincia de Buenos Aires, necesitada siempre de la intervención nacional y de la vicepresidente, puede provocar una oportunidad para los intendentes.

Jaqueados siempre por la idea del Instituto Patria de poner candidatos en cada localidad, ese proyecto está desgajándose por la inexperiencia del equipo del gobernador. Eso puede extenderse en los candidatos que La Cámpora puede proponer para reemplazar a los que hoy están parando el malestar social en los distritos.

Ante una situación de estrés electoral como el que podría tener el oficialismo el año próximo, no se puede dar el lujo de dejar sin rol a los intendentes.

“Estamos en una situación como la previa al 2013. Si no fuera que hoy manejamos los ejecutivos de Nación y varios municipios, muchos prefieren volver a ir solos”. Nadie se atrevió a decir mal acompañados.

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