EN EL ABISMO, EL ALBERTISMO EMPIEZA A TOMAR DECISIONES II

La alianza que está en el poder está mirando, de manera retrospectiva, la fatídica experiencia de esa primera experiencia frentista en el poder de la Argentina, donde las tensiones internas y el poder relevante del entonces ex presidente Raúl Alfonsín hizo que su correligionario Fernando De la Rúa tuviera un poder menguado y su socio, el peronista antimenemista Carlos Chacho Alvarez renunció por no ser escuchado.

Ante esto, el gobierno nacional recalculó en una importante cantidad de iniciativas sobre las cuales, hasta hace una semana, estaban vedados todos los debates, como Venezuela, la vuelta a clases, vuelos de cabotajes y el rápido diálogo con el Fondo Monetario Internacional.

Se observa claramente un giro sobre varios temas tabú. A Sergio Massa se lo vio en varios momentos cansado por reclamar, tratar de convencer, explicar y hasta proponer cuestiones que todos daban por sentada cuando llegaban al poder. Y no sólo se lo propuso al presidente, sino a Máximo Kirchner y a Wado De Pedro, porque “todos tenemos que entenderlo”. Todos dicen que sí, pero…

La crisis, indudablemente, la causó la vicepresidente Cristina Fernández de Kirchner al no advertir otros temas que no sean sólo los personales. La gente está hastiada por múltiples cuestiones, el padecimiento familiar y la crisis escolar hacen estragos. No son cuestiones que ella esté dispuesta a mirar. La Justicia, o la injusticia, es su tema único y determinante.

Por eso no llamó la atención que no moviera un dedo y permitiera que todos sus voceros oficiosos o que remiten siempre al esquema de poder diseñado en el Instituto Patria salieran a criticar al presidente por el cambio parcial de postura en el caso Venezuela.

Es el primer caso en la historia del peronismo que su presidente es el blanco fijo elegido por los miembros de su propio espacio. Lo raro es que lo permitan sin musitar cuando los críticos llegan de espacios siempre ajenos al movimiento creado por Juan Domingo Perón pero que fruto de la necesidad de Todos forma parte importante del Frentetodismo.

¿Habrá sido casual que en la presentación de un libro en su homenaje Alberto Fernández haya dicho que Néstor Kirchner fue el mejor presidente desde la vuelta de la Democracia en 1983, sin hacer mención alguna a su compañera de fórmula?…

Todos los temas cuestan el doble. Los sindicatos más radicalizados, que dominan los ámbitos docentes y aéreos, son los que más se oponen a la vuelta a clase de cualquier manera y de cualquier curso y sobre los vuelos de cabotaje, fundamentalmente por su pelea con las low cost.

Que el “albertismo” haya abandonado sus quejas en privado para tomar el control de mando sobre temas de gran impacto público es un gran paso para reconciliar a una gestión que venía haciendo propios temas que a la gente no le interesaban. Pero parece que no alcanza.

La tendencia de los acontecimientos es irremediable y parece más que peligrosa. Al igual que en la Alianza o en el último proceso del macrismo, donde nada de lo que se hacía o decía tenía peso y la realidad los sobrepasaba, hoy no parece haber tampoco espacio para decisiones drásticas como las tomadas por otros gobiernos también en crisis, como los del primer período de Raúl Alfonsín, con el Plan Austral, o Carlos Menem, con la Convertibilidad.

A diferencia de Macri, que por creyente en una masa social que estaba dispuesto a cualquier sacrifico con tal de cambiar no quiso él realizar modificaciones estructurales, Fernández tiene a Cristina como celadora, vigía y ordenadora. Sus palabras y sus silencios sentencian con la misma intensidad y limitan hasta pesar más que el propio presidente. Y en varios temas, para peor, no piensan igual, o al menos así dicen.

La readecuación de esta relación , como mucha otras cuestiones, como por ejemplo no hablar del tema judicial para que “ella, que es la que más quilombos tiene, dé la cara”, fueron reclamados de nuevo esta semana por varios dirigentes muy cercanos al presidente y que manejan territorios, como los intendentes y gobernadores.

Sin embargo, aún quedan temas claves como la economía, que no puede resolverse con voluntarismo o cuestiones donde el frentetodismo ofrece dos soluciones contrapuestas para un mismo problema, como son la inseguridad, la toma de tierras, la apertura en la pandemia y la relación con los empresarios y sindicatos.

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