CRISTINA MANDA Y LO EXPRESA

Lo insólito de la extensa carta de la vicepresidente de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, es que dejó a felices y agrandados a sus seguidores de siempre, y la vuelven a calificar como “una genia”.

Pero, al mismo tiempo, generó incertidumbre en el massismo, el albertismo  y el cambienismo, todo en un tránsito en una catarata de contradicciones y propuestas jamás implementadas hasta el momento por ella misma.

Su misiva, supuestamente escrita en conmemoración de los diez años del fallecimiento de su esposo y líder, Néstor Kirchner, tiene tantas definiciones, muchas de ellas contradictorias con su púbico pensamiento y ejecución al mando de la Presidencia de la Nación y del Senado actualmente, que pone en duda nuestra propia inteligencia al no poder interpretarla con claridad.

Que el presidente Alberto Fernández haya dicho que la leyó como un apoyo directo a su gestión es ya una contradicción en sí pero, al mismo tiempo, ratifica lo que todos sabíamos cuando Ella lo puso ahí.

Es ella la que debe apoyarlo. No al revés. Algo que entra en colisión en un sistema presidencialista como el nuestro.

El pedido de un gran acuerdo para salvar al peso nada dice de discutir las políticas implementadas, las decisiones adoptadas ni el apoyo a la intifada de hace dos años cuando se impidió una mínima reforma al tirar toneladas de piedras contra el Congreso.

Le pide a los empresarios industriales agropecuarios y periodísticos, que participen cuando es Ella la principal crítica de los diálogos con estos sectores emprendidos por el presidente al que dice apoyar. Ni que hablar sobre su postura sobre los medios, a los que trata siempre de atacar, antes con la pauta publicitaria, la Ley de Medios y ahora con el NODIO.

Ratificó que no olvida ni perdona las opiniones en su contra emitidas hasta no hace mucho por Sergio Massa, y se podría ubicar también a Alberto Fernández. Y sigue remarcando que fue ella la que se corrió para ganar. Y así todo sigue igual, sostiene. O peor.

A la oposición la invita a dialogar. Extraño. Insólito para una dirigente amante del cierre de los micrófonos y esquiva al aporte del otro. Jamás modificó un proyecto de ley salvo que fuera imposible de tratarlo de otra manera.

Y, cuando los opositores fueron a Olivos hace un mes, preocupados porque la policía bonaerense había rodeado la residencia presidencial, hubo otro insulto al diálogo al quitarle los fondos a la Ciudad de Buenos Aires para ayudar al desbordado gobernador Axel Kicilof.

Entonces, ¿para qué sirve una carta tan extensa, tan ambigua y tan directa en algunas definiciones?… Para que todos recordemos que es ella la que decide la vida y obra del frente gobernante.  

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